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78 . DIFICULTADES SEXUALES DESPUES DE LOS 40 Esta inquietud perfectamente normal y que no puede ser considerada en forma general, depende mucho de cada caso en particular, debiendo tenerse en cuenta que el orgasmo ha sido creado para que funcione normalmente mientras exista vida. A partir de los 30 años comienza una leve disminución del rendimiento sexual que va a acentuarse muy lentamente hasta los 60 años, para luego equilibrarse. Generalmente las personas de edad continúan con la capacidad suficiente como para mantener una vida sexual activa que se prolonga en tanto la salud general lo permita. El envejecimiento general va a provocar ciertos cambios en todo el organismo como así también en el funcionamiento sexual. Es por ello que el hombre que ha superado la cuarentena debe leer detenidamente este capítulo para comprender que a partir de cierta edad, variable según las personas, comienzan a manifestarse cambios en el funcionamiento sexual que deben ser tomados de una manera natural ya que de lo contrario se crearán problemas psicológicos que agravarían el normal desempeño en una función que requiere que todos sus componentes jueguen armoniosamente. Muchas veces se ha pensado que la vejez involucra un
deterioro sexual tan extremo que es sinónimo de impotencia, siendo esto absolutamente
falso. El hombre debe saber que Cuando nos encontramos hablando de sexualidad de un hombre, no podemos decir que exista un verdadero climaterio como ocurre en la mujer, en la que hay cambios hormonales bien evidentes, la desaparición de las menstruaciones, y un conjunto de manifestaciones clínicas características. En el hombre la involución sexual se produce de una manera mucho más suave pero el funcionamiento deberá continuar en forma satisfactoria. Los cambios más importantes a nivel de la función sexual en el hombre a medida que van pasando los años, se producen en las diferentes etapas del acto sexual. En el período de excitación, el cambio más importante es que la erección se produce de una manera más lenta que la habitual y ello inquieta a muchos hombres, que creen que la erección no se va a producir. Es lógico que ello ocurra así ya que todo el organismo reacciona con menor rapidez que durante la juventud, y por lo tanto lo mismo pasa con 1a erección que toma más tiempo en producirse. Muchos hombres necesitan ser estimulados más intensamente para que esa erección se produzca, ya que la espontaneidad de la misma es cada vez más rara. Este será un elemento nuevo que no debe provocar el temor de nadie. Una vez que la pareja conozca estos cambio, que son
producto natural de la naturaleza del hombre de cierta edad, se alejarán los sentimientos
de temor y duda hacia el acto sexual En el período que sigue al de excitación, tenemos uno de mantenimiento de la erección, que por lo general se ve favorecido con el pasar de los años, ya que esta etapa es más prolongada con la edad. Los hombres que tenían una tendencia a la eyaculación precoz, con el pasar del tiempo tienden a mejorar. Las modificaciones inherentes a la edad son más importantes, en el momento de la eyaculación. La eyaculación en el hombre joven se produce con contracciones rítmicas y regulares de la próstata y de las vesículas seminales que con cierta fuerza expulsan el semen. En el hombre maduro el número de contracciones es menor, en vez de ser 5 ó 6, son 2 ó 3 y la fuerza con la cual el semen es expelido también es más débil. En algunos casos el paciente puede llegar a perder la sensación de la eyaculación, pero esto ocurre más raramente. También la cantidad de líquido espermático eyaculado es menor siendo de 3 a 5 mm. en el hombre joven, para pasar a un volumen de 2 a 3 mm. en los hombres de más edad. Todos los cambios anteriormente citados, son atribuibles a distintas variaciones fisiológicas normales que no disminuyen la sensación de placer normal que debe tener un acto sexual. Habitualmente muchos problemas sexuales se originan o se agravan por el desconocimiento de estos cambios y la preocupación que los mismos pueden engendrar en la psiquis de cada individuo y el temor de que ellos sean el comienzo de una impotencia. En la etapa que sigue a la eyaculación, o sea durante la resolución, en donde se pasa
a un verdadero período refractario (imposibilidad de repetir el acto sexual), la
modificación más importante a tener en cuenta es la pérdida de la erección, que ocurre
casi inmediatamente Se debe recordar que en el hombre joven la erección persiste durante un cierto tiempo después de la eyaculación, y que la misma en ciertos casos es aprovechada para repetir el acto sexual, práctica que no es aconsejable. El período refractario durante el cual el intento de un nuevo acto sexual es imposible, tiene una duración de algunos minutos en el hombre joven y se prolonga a varias horas en el hombre de cierta edad, siendo muchos los casos en que se deberá esperar de 24 a 48 hs. para una recuperación. Este lapso de tiempo no sólo está ligado a la edad del hombre sino también a su estado físico y psíquico. Lo que se ha descripto en los párrafos anteriores son los cambios fundamentales que se operan en el hombre con el transcurso de los años, a lo que habrá que agregar que también es normal que con el tiempo, la necesidad respecto a la frecuencia del coito disminuye, como así también el apetito sexual, dependiendo todo esto de las características individuales. Ejemplo sobre la frecuencia sexual Resumiendo lo que hemos dicho en este capítulo, quiero remarcar que es importante para la existencia de un comportamiento normal sexual el conocimiento por parte del hombre y la mujer, de estos cambios que ocurren normalmente con el transcurso de los años y que acompañan a otros síntomas normales de involución general. Cuanto mejor se llega a la vejez habiendo sido esta alcanzada con una vida sana activa y exenta de tóxicos se tendrá seguramente una prolongación saludable de la actividad sexual. Sin que importe la edad del hombre, este debe conservar intacta la capacidad de poder realizar el acto sexual con una erección suficientemente buena, siendo toda falla en el rendimiento sexual, atribuida por lo general a un problema físico que es agravado habitualmente por la inhibición y el temor que este estado produce. Fín de Seccion III
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